Este año ha estado cargado de muchas pérdidas, de mucho dolor y de diversos duelos que superar... Perdidas de vida, de trabajo, de objetos materiales, de salud y de bienestar... y ante todo eso ha sido complejo poner palabras en orden en la reflexión que anualmente realizo... pero me he leído y recordado parte de mi esencia... Cada perdida se ha llevado una parte de mí, y también me ha enseñado a reconstruirme, a ver mis cicatrices, a admirarlas, a acariciarlas, y a darles la oportunidad de fortalecerse y florecer a su propio ritmo y tiempo, el que sea más prudente para cada una. He podido recordar un día de despedida... aquel o aquellos días en que he tenido que aprender a desprenderme y en algunos momentos que la vida sabiamente me ha mostrado que nada es eterno... Aquella felicidad percibida se puede escapar entre tus manos, como la arenilla del río que fluye sin preocupación. Al igual que el propio río te puede atrapar en su corriente si no te percatas de la llegada ...
Cada cumpleaños de mi vida es único y especial; sin embargo este cumpleaños es aún mucho más especial.... he llegado a mis 35 años después de un largo año de dificultades, de un cuerpo que pide a gritos que me detenga, y que renazca; un año lleno de mucho dolor físico y emocional, de muchas pérdidas en todas las áreas de mi vida, y que por lo tanto eso significa, que ha sido un año lleno de enseñanzas y aprendizajes. Hace 10 años con gran algarabía, festejé mis 25, y hoy rescato ese entusiasmo que tenía por la vida, por no vivir apresurada, sino consciente de dónde me encontraba, con la mente en mis sueños y trabajando por ellos, no de forma sistematizada, sino realmente con la convicción de que fueran las semillas de realidades...me perdí, no sé en que momento permití que el medio y el miedo me absorbiera. Por eso, h acer el análisis de mi vida, puede ser en teoría tarea fácil y sencilla. Involucrarme con todos mis sentidos al momento de realizarlo, implica una trascendencia en m...