Pasaron muchos meses para que me animara a publicar mis encierros mentales... hoy he decidido retomarlo por salud mental:
El poder redactar todas las emociones que me embargaban al cumplir 31 años no fue fácil… han pasado
dos meses aproximadamente y hasta ahora me atreví a tratar de poner orden a mis
ideas. Tal vez fue un poco el año que fue tan intenso desde mi perspectiva. El
caer en la realidad de la fragilidad de la vida, y las limitantes que como ser
humano tengo me dejó en estado de shock. No era algo que no supiera pero
descubrí que no era consciente de ello. Mi vida se torno sin rumbo, la
impresión de ver el cuerpo tan frágil de mi hijo entre mis brazos, escapándose,
sin poder hacer nada más que mantenerme de pie, fue no solo una situación
desgastante, fue aterradora, y fue sobre todo enfrentar mi mas grande miedo
actual: la finitud. Me parece que después de esa vivencia quedé en ceros, en
todos los aspectos. Creo realmente que ese día murió una parte de mí, no se
exactamente que fue, pero algo indudablemente ya no fue lo mismo. surgió una
pregunta constante ¿hacia donde voy?
Pero la respuesta me temo se ha visto bloqueada por el mismo miedo de
encontrarme frente a la nada, a pesar de que sé que las posibilidades ante esa
nada pueden ser infinitas, y entre tantas cosas me es más complejo saber la
dirección que tomar. Indudablemente sé con quienes me gustaría continuar, no se
trata de las personas, no se trata del otro…no…se trata de mi misma, de Sofía
frente Sofía, y eso es lo que resulta más aterrador… aún.
Sof
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Cómo acompañan tus palabras a esta simple mujer...