"Ceguera total" -dijo el médico.
Un torbellino pasó por su mente, el vértigo llegó y por unos minutos dejó de respirar desconectándose del mundo. Solo una serie de imágenes pasaron por su mente: los cañaverales floreciendo que veía en su niñez en su amado Tuxtepec; el rostro del hombre que amaba y el cielo enrojecido que la hacía soñar.
Un ruido le siguió: "Es como el cáncer; solo que no te matará..." y la interferencia siguió... no escuchó nada más... eso también era la muerte...¿qué más tenía que perder?.
Su mundo cambiaría en su totalidad, el doctor habló de un año, años o no sabía, ya no importaba tanto.
Hizo lo único que había aprendido a hacer, se paró, sonrió y dijo -"ya sabré que hacer"- y se fue a concluir su jornada laboral.
Unas horas después salió del trabajo, recibió a su esposo con un aire de molestia, subió al carro, sintió frió en sus pies; también en sus manos, las metió en la bolsa de su chamarra blanca y guardó silencío.
El auto empezó a avanzar, él no hablaba...vió unas luces a lo lejos y ella se alegró de poder verlas... "poder verlas"- susurró, y una pregunta la asaltó "¿qué voy a hacer?"- y ante el simple pensamiento lo tuvo que verbalizar rompiendo en llanto -"¿que voy a hacer?"- se repetía y las mismas imágenes que ante la impresión incial habían aparecido se hicieron presentes repitiendose una y otra vez. Mientras pensaba en su bolígrafo y su libreta como fieles compañeras, el solo hecho de ya no poder hacerlo la entristecía...sentir el papel en el dorso de su mano, la calidez de su bolígrafo, pero pricipalmente no poder ver su tinta azul...
Dos días pasaron del dolor vivenciado, de la zozobra que la embargaba... dos días tan solo dos días le bastaron para recordar las palabras de aquel día en el que un niño llegó frente a ella y le dijo: -"siempre he sabido que me voy a morir, y que no pasará mucho tiempo para ello, antes de que tu mueras yo moriré, por eso he decidido dejar de llorar y ser feliz..."
Se secó las lágrimas... por primera vez cada vivencia tenía sentido, y por primera vez en mucho tiempo comprendió que esta tan solo era una batalla más.
Ciega ya estaba, porque no podía ver lo que en realidad la vida le había otorgado en dones...
Necesitaba ver todo lo que podía ahora que podia... los interminables libros acumulados, los videos guardados para cuando "tuviera tiempo", los lugares no observados porque no había dinero, el rostro de su amado, el atardecer mágico y las estrellas que aparecen al obscurecer.
Necesitaba verlo a él, de frente y repetirle muchas otras veces más lo que durante años había callado.
Finalmente lo inevitable sucedería, a su tiempo, en un ritmo adecuado para ella misma. pues no había peor ceguera que la que ella había creado.
Ahora, por el momento seguía aquí...firme, fuerte, sensible, amándose y demostrando cuanto amor había en ella.
Era el cielo el que se obscurecería, era la luz la que se apagaría, pero ella estaba convencia de que podía brillar hasta el último suspiro... (cielo)
Sof & Skeu
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Cómo acompañan tus palabras a esta simple mujer...