Quiero que escuches mi alarido, escucha mi dolor. Es la exigencia de lo perdido, pero aún más es la exigencia de lo robado.
En verdad quiero que me escuches entre mis propios gritos y lágrimas, ya no pretendo convencerte de nada, solo es la exclamación de los residuos.
Aquellas piedras que brotaron ante la pena, que confunden el dolor del alma al hacerse soportable.
Escucha.. esta soy yo... las timada, y que aún en la tierra, ha aprendido a odiarla y ha amarla.
Escucha...estoy presente... y lo prometí... no me iré... Escucha.
Sof & Skeu
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Cómo acompañan tus palabras a esta simple mujer...