El poema de la lluvia triste
Has visto como cae la lluvia Julia?- pregunté con total obviedad
Claro Sofía, me parece que es inevitable no verla o sentirla, desde que amaneció ha llovido, y tal parece que no parará- contestó Julia
Si… lo sé…así también es mi tristeza Julia, como la lluvia, muy finita, en ocasiones un poco fuerte, otras las acompaña el viento y algunos truenos, como sea… pero no para- conteste mirando como las gotas de lluvia caían por la ventana
Sin embargo la lluvia también favorece a la tierra, me parece que solo has visto como se humedece, pero no los beneficios de la humedad, que tal si dejas a un lado el victimizarte y comienzas a observar el antes y el después?- me dijo Julia con esa mirada penetrante que me hacía molestar
Las lágrimas entonces acompañaron el ritmo de las gotas de lluvia, y con agitación respondí:
Es que Julia…quiero volver a sentir!…quiero volver a mirar con esa emoción, con ese encanto y sin esperar nada más que el momento presente. Quiero volver a reir…quiero volver a amar!! Julia…alguna vez lo hice y fue maravilloso. Porque era entregarme sin condiciones, sin reproches, sin tristezas…Julia era reir debajo del agua, era saltar entre los charcos, era tocar las gotas con las yemas de los dedos de mi mano
Para ese entonces, las lágrimas se escurrían con grandioso jubilo, la voz se enronquecía mucho más, la respiración se cortaba, y entonces Julia tan solo respondió:
Como la gota de lluvia, no es eterna al caer se incorpora, no se destruye…y después esa misma gota vuelve a caer…entonces seguirás siendo víctima?
Y callé.
Sofía
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Cómo acompañan tus palabras a esta simple mujer...