El silencio ha sido nuestro fiel compañero, quizás mucho más fiel que el sentimiento que está de por medio. Ha sido el luto llevado a cuestas con sus tonos morados y su lúgubre firmeza. Ha sido también como el navegante que flota en el mar a la deriva, un poco frío, un poco distante de la tierra. Su esencia resulta estremecedora ante los participantes, quienes decididos permanecen observándose... y ahí está él...como un soldadito audaz y punnitivo. Presentado en la niñez ante la mirada furtiva, pasó a una adolescencia precoz y adolorida...pero ahora...pero ahora mi querido amigo, ante esta juventud maquinada...ahora se ha convertido en el sinónimo de apóstrofe... Sof & Skeu
Frente al Sendero Octuple